Sentirme atrás a los 20



Introducción

Tengo 20 años y, aunque por fuera puede parecer que hago “lo que toca”, por dentro muchas veces siento que voy tarde. No tengo el carné de conducir. No tengo aún la carrera terminada. No tengo el B2 ni un inglés fluido. No viajo casi. No tengo un proyecto grande entre manos ni algo que pueda llamar “mío” con orgullo.

Y entonces miro alrededor. Veo gente más joven que yo viajando, creando cosas, teniendo canales, seguidores, proyectos, experiencias. Personas que parecen vivir muchas vidas en una sola. Y no puedo evitar preguntarme: ¿qué estoy haciendo yo con la mía?


Desarrollo

La mayor parte de mis días se resumen en estudiar y entrenar. Entreno mucho. El deporte es, probablemente, lo único que hago con verdadera constancia. Voy al gimnasio, cuido mi cuerpo, empujo cuando no tengo ganas. Pero fuera de eso… siento que mi vida es pequeña. Que no pasa nada emocionante. Que no estoy construyendo algo “grande”.

A veces incluso me juzgo con dureza. Me digo que soy patética por no saber cocinar bien, por no tener grandes historias que contar, por no haber salido demasiado de mi rutina. Como si mi valor se midiera por todo lo que aún no he hecho.

Pero escribiendo esto me doy cuenta de algo. No me siento mal porque no haya hecho suficientes cosas. Me siento mal porque quiero más. Porque necesito algo que me haga sentir viva, algo propio, algo que no sea solo cumplir obligaciones.

Y quizá eso no sea un defecto. Quizá sentirse perdida a los 20 no sea un fracaso, sino una señal. Una señal de que no me conformo, de que quiero construir una identidad y no solo sobrevivir al día a día. De que necesito crear, expresarme, probar, equivocarme.

No tengo todas las respuestas. No sé exactamente hacia dónde voy. Pero sí sé algo: no quiero seguir esperando a “estar preparada” para empezar. Porque esa preparación perfecta no llega nunca.


Cierre

Así que este blog, este espacio, nace de ahí. No para enseñar, no para aparentar, no para demostrar nada. Solo para reflexionar en voz alta. Para acompañarme. Para no rendirme sola.

Puede que no tenga grandes logros todavía. Pero tengo intención. Y tengo ganas de crecer.

Y quizá, por ahora, eso sea suficiente.


Publicar un comentario

0 Comentarios